Pérdida de un ser querido durante el confinamiento

19 abril 2020
19 abril 2020 Natalia

La situación acual que estamos viviendo es excepcional, afecta a nuestra cotidianidad y está haciendo que cambiemos nuestra forma de estar y experimentar el mundo, teniendo consecuencias impensadas y relevantes, provocando cambios en todas las esferas de nuestra vida, en nuestra manera de morir y despedir a nuestros muertos.

Muchas personas están falleciendo y/o fallecerán a causa del coronavirus en estos días, pero otras muchas lo harán por circunstancias naturales o accidentales. Para evitar un mal mayor, la dimensión social de nuestras despedidas se ha visto eliminada de forma justificada.

Algunos de los aspectos más duros de esta situación son la imposibilidad que tenemos de estar con el familiar enfermo en los últimos momentos de su vida, no disponer del apoyo social en unos momentos tan difíciles o no poder desarrollar con normalidad los rituales propios de nuestra comunidad (velatorios, ceremonias religiosas o rituales familiares…). Estas circunstancias pueden favorecer que el proceso de duelo sea más complicado, por la sensación de no haber podido apoyar al familiar enfermo y de no haber podido despedirnos.

Cuando nos ocurre una experiencia tan impactante emocionalmente, repentina, para la que no estamos preparados, es normal que sintamos emociones de manera muy intensa y cambiantes a lo largo del día, puede ser tristeza, enfado, irritabilidad, nerviosismo, unas ganas inmensas de llorar, culpa por no haber estado allí o haber hecho más, ansiedad, soledad… También a nivel físico podemos notarnos doloridos, cansados, con problemas de sueño y molestias gástricas. Podemos sentir que no tenemos ganas de hacer nada y reducir así nuestra actividad. A nivel cognitivo podemos sentirnos confundidos, tener dificultades de atención y de memoria o pensamientos de incredulidad por esta situación. Todas estas reacciones son normales, te están ocurriendo en una situación especialmente dolorosa.

Algunos signos de alarma que indican que el duelo no se está elaborando con normalidad son:

  • Abandono del cuidado personal.
  • Aislamiento social.
  • Consumo excesivo de alcohol o drogas.
  • Abuso de medicinas.
  • Pensamientos de muerte.
  • Reacciones emocionales muy intensas.

Si estás en duelo y has empezado a leer estas líneas, lo primero que quiero transmitirte es que siento mucho tu pérdida y que espero que los siguientes apartados puedan ayudarte a transitar tu duelo desde el cuidado que requiere este momento. Perder a alguien, es una experiencia que necesita ser compartida, acompañada, sostenida por abrazos, miradas compasivas, palabras de cariño, respetuosos silencios… Todo esto hace que no nos sintamos solos ante el dolor.

A continuación, voy a mostrarte algunas recomendaciones que pueden ayudarte en este proceso tan duro, pero, sobre todo, respeta tus tiempos.

  • Lo que estás sintiendo es algo único, evita compararte con cómo están reaccionando otros familiares y amigos de la persona fallecida.
  • No restes importancia a tu dolor y no lo minimices.
  • Acepta tus emociones, no las intentes reprimir, lo que estás sintiendo es normal, y totalmente válido.
  • Evita usar frases típicas como: “el tiempo lo cura todo”, “no llores más”, “anímate”, “sé fuerte”, “no lo pienses que es peor”.
  • Ventila tus emociones, exprésate con familiares o amigos que te den confianza y apoyo.
  • Déjate acompañar y expresa tus sentimientos, aunque en este momento no te puedas besar y abrazar con ellos.
  • Acepta tus limitaciones y comprende que con tu actitud también contribuyes a salvar la vida de otros.
  • Coge una hoja y un boli, apunta objetivos realistas, alcanzables, por pequeños que sean, que te motiven, que te ilusionen. Céntrate en utilizar los recursos que en este momento tienes para conseguirlos.
  • A los niños que también estén sufriendo la pérdida, explícales lo que ha ocurrido, y cómo van a ser las cosas a partir de ahora, siempre adaptado a su edad.
  • Planifícate una rutina, que te ayude a organizar tus horas de sueño, tus horas para comer, el tiempo para hacer las tareas y también para hacer actividades gratificantes.
  • Valora la compañía de las personas queridas que siguen contigo, en el día a día, afrontando esta situación juntos.

En el próximo post, te mostraré algunos rituales de despedida que pueden ayudarte en los primeros pasos de tu camino de duelo.